CIUDAD DEL VATICANO, lunes 8 de marzo de 2010
Sin voluntariado, “el bien común y la sociedad no pueden durar mucho”, dijo este sábado Benedicto XVI al recibir en el Aula Pablo VI a funcionarios y voluntarios de la Protección Civil Italiana.
En la audiencia, celebrada exactamente once meses después del terremoto que el pasado 6 de abril devastó el Abruzzo, el Papa quiso dar las gracias, por su compromiso, a tantos “buenos samaritanos” que se han dedicado a las víctimas de esta tragedia.
También recordó, a la luz de su encíclica “Deus caritas est”, que “el amor será siempre necesario, también en la sociedad más justa”.Precisó que “el amor al prójimo no puede ser delegado” y que “el Estado y la política, aun con su necesario cuidado por el bienestar, no pueden sustituirlo”. “No hay ningún ordenamiento estatal justo que pueda hacer superfluo el servicio del amor -continuó-.
Quien quiera desentenderse del amor, se dispone a desentenderse de la persona en cuanto persona; siempre habrá sufrimiento que necesita consuelo, ayuda”. “Los voluntarios -recordó el Papa- no son los “recursos provisionales” en la red social, sino personas que realmente contribuyen a delinear el rostro humano y cristiano de la sociedad”.
“Sin voluntariado, el bien común y la sociedad no podrían durar mucho, porque su progreso y su dignidad dependen en gran medida precisamente de esas personas que hacen más que cumplir estrictamente su deber”, destacó. “Además de custodios del territorio -les alentó-, sed, cada vez más, iconos vivientes del buen samaritano, prestando atención al prójimo, recordando la dignidad de la persona y suscitando esperanza”.
Vuestra misión, concluyó, “no consiste únicamente en la gestión de las emergencias, sino en una contribución puntual y meritoria a la realización del bien común”, que “representa siempre el horizonte de la convivencia humana también, y sobre todo, en los momentos de las grandes pruebas”.